A todos los bebés, cuando nacen, se les realiza el tamizaje para hipotiroidismo congénito. Conozca en qué consiste esta prueba a la que deberá someterse su pequeño, cuando llegue al mundo.
En los primeros minutos de vida, los médicos tomarán una muestra de sangre del cordón umbilical del recién nacido. Pero también pueden hacerlo cinco días después, en la primera consulta, esta vez, extrayéndola del talón.
Esta prueba se denomina tamizaje para hipotiroidismo congénito, y aunque suene extraño, está incluido en el Plan Obligatorio de Salud desde 1998 y debe practicársele a todos los recién nacidos, sin excepción. ¿La razón? Esta enfermedad es la primera causa de retardo mental, que se puede prevenir.
A través de este examen, se realiza una medición de la presencia de la hormona (TSH), estimulante de la glándula tiroides, en el pequeño. La prueba que se hace con la sangre del cordón umbilical puede registrar niveles altos, pero que descienden con el paso de los días; por eso, la muestra que se toma del talón puede ser más fidedigna. Pero, para confirmar los resultados, si la medición no está dentro de los parámetros, los médicos harán una segunda toma.
Pero si no se previene
Un estudio realizado por la Fundación Gillow, en Colombia, por los médicos Alejandro Giraldo, Dora Fonseca y Hernando Baquero, titulado ‘¿Por qué hacer tamizaje de hipotiroidismo congénito?’ relaciona que los síntomas comunes del hipotiroidismo en los recién nacidos son: hipotermia, dificultad para succionar, ictericia prolongada y debilidad muscular; además de los posteriores signos de retraso mental, del crecimiento y del desarrollo, lengua prominente, nariz achatada, ojos con base amplia, piel seca, cabello escaso, entre otras características.
Se estima que en Colombia la enfermedad se presenta con la misma frecuencia que en el resto de la población mundial, que es de un bebé enfermo por cada 2.500 a 3.000 nacidos vivos.
Sin embargo, dadas las características de los afiliados a la Seguridad Social, la alta movilidad geográfica, la difícil consecución de datos y la ubicación de los usuarios, los habitantes de zonas rurales aún no cuentan con la cobertura deseada del examen, señala la investigación.
Sobre este mismo tema, el endocrinólogo pediatra Alejandro Velásquez señala que en los padres “se ha creado una gran conciencia al respecto y cuando se les dice que a través de esta sencilla prueba se pueden prevenir las graves consecuencias, ellos acuden al consultorio. En esta área también es muy importante la motivación que al respecto realicen el ginecólogo o perinatólogo tratante y posteriormente, el pediatra”.
Cuando la enfermedad se presenta, es necesario hacer controles con especialistas para dosificar las hormonas de suplencia, las cuales deben medirse, de manera regular, en la sangre hasta que alcancen los niveles adecuados.
Los padres de un recién nacido que tiene la enfermedad tienen muy pocas probabilidades de que su siguiente hijo la presente, así como los hijos que más adelante pueda tener este pequeño en su adultez, porque son mutaciones que ocurren al azar.
La enfermedad
Los recién nacidos que tienen una leve deficiencia en la hormona no presentan signos evidentes de hipotiroidismo congénito. Pero quienes carecen de esta se caracterizan porque no lloran mucho, no pueden alimentarse efectivamente, sufren de ahogamiento frecuente y, además, es muy común que tengan estreñimiento.
A medida que el niño crece se hacen más evidentes las señales de retraso en el desarrollo, que se manifiestan, por ejemplo, en la demora de la aparición de los dientes.
Si los padres tienen presente y exigen que este examen se realice, pueden ayudar para que el pequeño reciba un tratamiento adecuado, que permita una evolución satisfactoria de la enfermedad. Infortunadamente, no es posible evitar que los niños nazcan con esta deficiencia. Es necesario enfatizar la búsqueda en hijos de mujeres que reciban tratamientos específicos para la tiroides, porque estos medicamentos pueden pasar por vía placentaria y alterar el funcionamiento de la glándula del niño en crecimiento.
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